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30 Agosto 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 12:15 PM
Economía & Negocios 24 Enero 2013
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CON EL SUDOR DE SU FRENTE
Una mujer “fajadora”  le da de frente al día
ARACELIS BATISTA VENDE ACCESORIOS EN LA CALLE PARA MANTENER A SU FAMILIA
  • Dificultad. El sofocante calor es uno de los principales obstáculos que enfrenta Aracelis Batista mientras se encuentra en su puesto de ventas, especialmente durante las horas cercanas al mediodía.
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Windler Soto
windler.soto@listindiario.com
Santo Domingo

Desde hace cinco años Aracelis Batista ha tenido que mantener sola a sus dos hijos y a sus padres. La familia ha llegado a ser su responsabilidad, pero también el motivo por el que logra levantarse cada mañana y abrir su puesto de venta de gafas en el kilómetro nueve de la autopista Duarte. La falta de marido no la detiene, le da fuerzas.

El trabajo de la calle es duro, pero al final del día tiene sus recompensas. En ocasiones los rayos del sol parecen atacarla sin piedad, pero ella resiste de pie, allí, en el puesto de gafas que su padre tuvo que abandonar cuando se enfermó.

Aracelis es de esas mujeres que no se amedrentan ante la adversidad y con esfuerzo luchan por sobrevivir, con la esperanza de que los suyos alcancen mejores condiciones de vida. Por ello no deja de enviar todos los días a la escuela a sus dos hijos de 15 y dos años. Ellos son su principal inspiración, el origen de su fortaleza. “Después que uno tiene hijos hace de todo, menos lo mal hecho”, afirma con cierta resignación.

“He intentado buscar otro trabajo, pero el sueldo mínimo no da para mantenerse. Aquí, aunque sea, uno consigue la comida diariamente”, agrega.

Desde que su padre enfermó, la manutención de sus progenitores recayó sobre sus hombros, añadiéndose a su condición de madre soltera. Por ello no lo pensó dos veces y asumió el puesto de ventas informales en el que su padre había permanecido por más de 40 años.

Su oferta de productos no solo se limita a las gafas, sino que en su puesto además se pueden encontrar correas, carteras y diferentes tipos de accesorios.

“Me levanto a las 5:30 de la mañana y regreso a mi casa a las ocho y pico, día por día. Este trabajo acapara demasiado tiempo. Si uno se lleva no hace otra cosa”. A pesar de todo permanece con su propia empresa, una de esas que no cuentan con un sistema elaborado de contabilidad y cuya estrategia está marcada por un único objetivo: subsistir.

Hace varios años recibió un préstamo de RD$15,000 del Programa para la Micro Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme), recursos que inyectó íntegramente a su negocio. Al parecer la experiencia no fue la mejor. Se vio agobiada por el pago de los intereses. Por eso ya no tiene pensado volver a solicitar algún tipo de financiamiento. “Uno solo trabaja para pagar eso”, comenta.

Antes trabajaba como empleada en una empresa grande, pero las mieles de la economía informal, como los ingresos económicos y la libertad de no tener patrones, la han seducido. Por ello considera difícil la posibilidad de volver a ser una empleada, al menos no por el salario mínimo.

Empleo
Las mujeres tienden a tener mayores dificultades para integrarse en el mercado laboral y disponer de salarios dignos. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, el desempleo en las mujeres dominicanas alcanzó el 21.5% en 2011, mientras que en los hombre fue de 10.1%.

Visto de otra manera, la participación en el mundo productivo de los hombres dominicanos es mayor que la del sexo opuesto. Los hombres económicamente activos fue de 2.7 millones en 2011, mientras que las mujeres activas eran un distante 1.7 millones, una diferencia cercana a 1 millón de personas.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) reclamó a los gobiernos de la región que apliquen políticas públicas que fomenten la integración de la mujer en el mercado laboral, en el transcurso de la 48.a reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina.

“Las encuestas de uso del tiempo que ya tenemos en 11 países muestran que el 80% del trabajo no remunerado (cuidado doméstico) recae en los brazos de las madres, las hermanas, las familias y para aquellas familias que pueden pagar servicios domésticos a las mujeres”, según la Cepal.

La Cepal consideró necesario aumentar la inversión de los estados para que ofrezcan servicios asistenciales que liberen la fuerza productiva de las mujeres para que entren en el mercado laboral.

Las mujeres están sujetas a una tasa de desempleo mayor que los hombres. Cuando acceden al empleo lo hacen en puestos de menor productividad e ingresos, percibiendo alrededor de 35% menos que los hombres. Ello se traduce en pensiones también inferiores a la de sus pares masculinos, cuando alcanzan edades superiores a 65 años. A pesar de estas brechas el aporte de las mujeres a los ingresos del hogar,  especialmente en los hogares pobres, permite reducir la pobreza de manera significativa.

Además, la economía informal suele ser una vía de escape para empezar a generar ingresos de quienes se encuentran rezagados por sus bajos niveles de preparación, edad avanzada y hasta la propia dificultad de la economía de generar empleos. Las mujeres no escapan a esta realidad. 

MÁS INCLUSIÓN Y MAYORES INGRESOS
La incorporación de la mujer al trabajo va en aumento en los hogares con dos proveedores y en los sectores más educados y que producen mayores ingresos, según la Cepal. Esto constituye una vía efectiva para mejorar los niveles de bienestar de las familias.

El 55% de las mujeres de hogares no pobres de América Latina participaban en el mercado de trabajo durante 2002.

En los hogares pobres, ese porcentaje de particpación productiva era del 43%.

LUCHA CONTRA LA POBREZA
Las familias del grupo de la población con mayores ingresos cuentan con más perceptores de recursos que quienes se encuentran en el grupo de menos ingresos. Es decir, que la participación de la mujer en el trabajo constituye una vía efectiva para superar su situación de pobreza. La tasa de participación femenina es mucho mayor en las mujeres que pertenecen en hogares no pobres que en los pobres.

DESEMPLEO FEMENINO
La Oficina Nacional de Estadísticas revela que el 21.5% de las mujeres dominicanas se encuentraban desempleadas en 2011, dos veces la tasa de desocupación masculina, que fue de 10.1% en el mismo año.

DESOCUPACIÓN
Según estudios de 2012 del Ministerio de Trabajo, el 70.6% de las personas entre 10 y 34 años que no trabajan, no estudian, ni buscan trabajo, son mujeres, lo que revela evidentes dificultades para la integración social.


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