Pedro G. Briceño
SANTO DOMINGO.- A pesar de pertenecer a un equipo integrado por jugadores de gran estelaridad, Amaury Cazaña ha logrado imponerse teniendo como principal arma de guerra una consistente ofensiva con la cual aporta para que hoy los Tigres del Licey celebren una estadía más en el round robin.
Cazaña es uno de esos extraños importados, que accionan en el béisbol dominicano de principio a fin, y cuyo bate lo llevó a exhibir estadísticas de .314 con siete jonrones y 34 remolcadas en la serie regular. Se convierte en el complemento que aporta la ofensiva de poder, a un equipo del Licey que en los últimos dos años había adolecido del bateo de largo metraje.
Nativo de Cuba, la misma tierra que alumbró a Brayan Peña y Kendry Morales, el patrullero azul quizás no alcanza el grado de estelaridad de éstos, pero al igual que los dos peloteros con los Gigantes, ya su figura guarda un espacio en el corazón de una fanaticada tan extensa y con alto grado de exigencia como la del Licey.
En su caso, su bateo demoledor y consistente se ha encargado de llevar disfrute a los parciales azules, sin crear las brechas para los abucheos.
El hecho de jugar el año completo en una organización de tanta exigencia como la del Licey es un sólido motivo que expresa lo agradecida que se encuentra la directiva añil del trabajo ofensivo y defensivo que ha realizado el jardinero durante los pasados tres meses.
De entrada, hay que señalar que hacía un buen tiempo que los Tigres no conformaban un binomio de importados tan explosivo como el integrado por Cazaña y Jake Fox, ambos sobrepasaron las 30 remolcadas y fueron trescientistas. En el caso del patrullero fue líder del club en ese importante renglón con 34. Hace tiempo que Fox se marchó del país.
Buena producción
Su desempeño con los bengaleses se equipara al que registró en la contienda pasada con los Diablos Rojos de México en el circuito de verano de esa nación, en el cual promedió .420 (188-79) con siete jonrones y 46 remolcadas, pegando además 14 dobletes.
Por su gran barraje ofensivo tanto en ese país como en Dominicana fue apodado con el sobrenombre de “El Cazador”.
“Vine preparado para jugar fuerte, pues ya tenía los conocimientos de lo difícil que es el béisbol dominicano y no quería pasar como uno más, anhelaba realizar mis aportes para el Licey”, sostiene Cazaña, cuyo bateo lo ha extendido hasta el todos contra todos.
Sobre todo sabe el jardinero que su desempeño con los Tigres le ayudará a buscar un puesto con los Cardenales de San Luis para la campaña de 2009. Durante el pasado año actuó brevemente con el equipo Memphis, sucursal Triple A de los patirrojos, donde agotó 94 turnos.
“Claro que quisiera tener la oportunidad de jugar en el equipo grande, ésta es una meta que tengo por delante y espero poder concretizar”, señaló el pelotero, que ya cuenta con 34 años y quien está en el béisbol de Estados Unidos desde el 2006, año en que fue drafteado por este club.