Michael Ávila, joven de Puerto Plata, juega su segundo verano con los Cardenales de San Luis. Como ser humano se caracteriza por la fe en Dios y el amor a la familia; como jugador su velocidad es la herramienta más fuerte, pero su desarrollo no ha sido tan rápido como se esperaba por las enfermedades y lesiones.
Habla con emoción de su familia y explica cómo teniendo un padre con posibilidades económicas y sociales nunca recibió de él ningún tipo de apoyo, teniendo la madre que sacrificarse para poder subsistir.
Al mencionar el nombre de su padrastro lo hace con mucho cariño y valorando sus orientaciones como Pastor Evangélico, lo cual expresa que ha sido un gran soporte en los momentos difíciles.
Sobresale su educación, por la fluidez con que habla y la profundidad al abordar los temas. La familia es su refugio y cuenta que desde pequeño recibió una educación basada en la religión, lo cual le ha permitido sobrellevar situaciones difíciles gracias a los valores que aprendió en el seno del hogar.
Las lesiones han sido su talón de Aquiles, recuerda como en su primera práctica , luego de concluir, estando seguro que firmaría le pidieron un nuevo intento en cuanto a la velocidad, lo que le llevó a lesionarse y perder prácticamente un año de su carrera. Acostado en su casa; no habiendo firmado con aquel equipo, pasado el tiempo intentó nuevamente, logrando desarrollar de nuevo su velocidad y firmando posteriormente con los Cardenales de San Luis.
Al no tener un desarrollo como jugador tan rápido como había pensado ha pasado momentos difíciles, los cuales ha sobrellevado.
Estas situaciones lo llevaron a ver que no todo marcha como se planifica y que hay que lidiar con situaciones muy difíciles, las cuales ha logrado superar a través de la fe y el apoyo de su familia. La estrategia que ha utilizado para enfrentar los momentos difíciles ha sido visualizar su futuro.
Nuestros jóvenes prospectos tienen condiciones humanas extraordinarias, solo necesitan mayor atención educativa y psicológica para lograr desarrollar sus condiciones físicas a plenitud y con ello ser mejores jugadores de baseball en las Grandes Ligas.