Juan Pablo Duarte fue un líder en todo el sentido de la palabra. Desde pequeño daba claras señales de ser diferente y tomar la iniciativa para lograr el cambio… así lo hizo y marcó un antes y un después. Para llenarte de orgullo gracias a él conócelo de los pies a la cabeza, esa es sin duda la mejor manera de sumarte al cambio.
Sus ojos vieron la luz por vez primera un 26 de enero de 1813 en la ciudad de Santo Domingo. Sus padres fueron Juan José Duarte, un próspero comerciante de origen español y Manuela Diez y Jiménez, dominicana.
Desde pequeño dio muestras de una gran inteligencia. Su amor por los estudios lo llevó a trasladarse al extranjero y ya antes de los 25 años había sido maestro de escuela, contable, artista y militar, dominando más de cuatro idiomas.
Siempre dio muestras de su liderazgo y patriotismo. Sobre sus hombros tuvo la responsabilidad de crear La Trinitaria, la Sociedad Secreta y La Filantrópica, organizaciones que le ayudarían con su proyecto de liberar a la nación.
Un incidente, cuando a los 16 años viajó para continuar sus estudios, hizo nacer en su corazón el deseo de liberarnos. El capitán le restó méritos por llevar la nacionalidad haitiana en su pasaporte, llamando cobardes a los dominicanos por no declararse libres del yugo haitiano.
Aunque es un aspecto poco conocido, Duarte era todo un artista. Escribía y recitaba versos, además tocaba la flauta y la guitarra.
Como escritor se suman a sus honores haber escrito el Juramento Trinitario, varias obras presentadas por la Sociedad Secreta, numerosas ideas plasmadas en su ideario y nuestro primer proyecto de Constitución.
Dominaba a la perfección la esgrima e impartió clases de este deporte de combate a sus alumnos y a los trinitarios.
Duarte realizó múltiples viajes durante toda su vida, caminó por tierras europeas y de América Latina. De sus viajes obtuvo infinidad de conocimientos y concibió la idea de la Independencia gracias a ellos. Por ser un viajero se convirtió en un personaje de una vasta experiencia internacional.
DE INTERES
Tras declarar la Independencia Nacional, Juan Pablo Duarte fue desterrado junto a su familia por aquellos que con razón él llamaba “enemigos de la patria”. Sufrió mucho lejos de su amada Quisqueya, se adentró en las selvas venezolanas evitando el contacto con su familia y amigos.
Nuestro Padre de la Patria falleció el 15 de julio de 1876 en Caracas, Venezuela, a causa de una tuberculosis pulmonar. 77 años después, el 27 de febrero de 1944 sus restos junto a los de Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, son sepultados en el Altar de la Patria en la puerta de El Conde. Allí han descansado hasta hoy, bajo una llama solemne que nos recuerda su visión y sacrificio.









