Tratando de desarticular los argumentos de la oposición y las críticas que ha recibido desde hace unos meses por la pérdida de su popularidad reflejada en las encuestas, el señor presidente Leonel Fernández pronunció un discurso, como marco de referencia de lo que sería el tema predominante de la campaña política de cara a las elecciones del 2012, acompañado de los miembros del comité político de su partido, funcionarios, legisladores y dirigentes que integran el llamado Bloque Progresista.
Su alocución fue esencialmente sobre la alternativa de la crisis económica mundial. Sin embargo, enfatizó lo que ha logrado su gobierno sobre la confianza de los inversionistas extranjeros, aún navegando en un mar proceloso de grandes oleajes por las facturas dejadas por el partido opositor PRD. Además, hizo un ejercicio comparativo con los países de América y el Caribe revelando un crecimiento mayor que los de la región, considerando que de suceder un triunfo perredeísta se sumiría el país en una crisis económica de grandes proporciones, por lo que la consigna del momento es hacer: “Memoria contra el olvido”.
Analistas y observadores políticos consideraron que el discurso fue una extensa letanía que no respondió a los reclamos sociales que bien esperaba la población porque fue más de lo mismo. Ahora bien, independientemente de las valoraciones subjetivas sobre el discurso, se pudo observar apoyarse en los factores negativos de administraciones pasadas, dando la pauta de una campaña enfocada esencialmente en descalificar al extraordinario deterioro de las administraciones anteriores.
Señor Presidente, con todo mi respeto, usted olvidó demostrarle al pueblo su preocupación por la crisis, sin importarle quién la generara, basta salir a la calle para comprobar que el costo de la vida está alto.
De manera pues, no luce saludable recrudecer los factores negativos de pasados gobiernos. Lo que enérgicamente sí necesitamos es parar la corriente de endeudamientos con una eficiente administración y menos, mucho menos, política.