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1 Septiembre 2014, Santo Domingo, República Dominicana, actualizado a las 8:06 PM
Ventana 23 Febrero 2013
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VIVENCIAS ¿QUÉ LEER?
La salamandra
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Ibeth Guzmán
ibethguzman@gmail.com

En el imaginario popular dominicano, una salamandra se traduce en la imagen de una especie de lagartija transparente y hasta bonachona que se come los mosquitos. En la realidad, la salamandra en un anfibio de piel bicolor, contrastando su base negra con manchas amarillas. La mitología define a este animal como poseedora del don de resistir el fuego. Pedro Antonio Valdez usó estos tres significados para tejer una novela donde La Salamandra se  asumiera en todos estos significantes. Todo empieza con un poema, uno que no sabemos lo que dice, pero que su contenido es capaz de conquistar a una mujer de dimensiones indescriptibles. De pronto la mujer y el poema se vuelven uno, y ambos a su vez se vuelven Salamandra. Ella se ve en la poesía y él, el protagonista poeta, la trasmuta en ese animal extraño y hermoso para poder asimilarla.

El argumento es un entramado que equilibra la  acción de las actividades de una banda de malechores con propósitos  indefinidos, con la pasión de un romance desbordado. Convinando la acidez de una ciudad agreste con la intimidad de un profundo lirismo. En definitiva, una trama de contrastes ensordecedores que despiertan sensaciones que van desde el placer hasta la desesperación.   

Esta es una novela que gira en torno a la poesía, a su finalidad existencial en la vida del ser humano. La postura del autor en este punto es distinta a la de sus novelas anteriores, en Carnaval de Sodoma el poeta estaba encarnado en una personaje que solo reflejaba la pose externa de este andamiaje, mientras que aquí es visto desde una posición, que incluso lo sublima, hasta el punto de reconocerse indigno de proclamarse con este nombre. Porque ser poeta implica estar dispuesto a dar la vida por lo que se escribe.    

La narración se engancha y tiene sentido en un poema que, al igual que la novela se titula La Salamandra, a partir de él se conocen los protagonistas y a con él termina. La librería Calíope es el primer punto de contacto entre estos dos hijos de la avasallante modernidad, y allí ambos encuentran el camino a su final. 

Un hecho que sobrecoge al lector hasta colocarlo justo en el punto de abominable desencanto donde se encuentra el protagonista. Es justo cuando él le confiesa lo que ve por salamandra, a una salamanquesa, que el desaliento la lleva hasta el baño y esa actuación le provoca a él una especial repulsión hacia ella. Y allí la curba dramática desciende hasta depositar al que lee en un final sumamente inquietante y sobrecogedor.  

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